* A pesar de llevar 15 años en cama tras un accidente que ya no lo dejó levantarse, no deja de luchar.
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Tehuipango, Ver. 29-Ago.-25.- Cirilo Temoxtle Tecpile, un artesano de 48 años de edad y oriundo de la comunidad Zacatlaixco del Barrio Chiapa, de este municipio, lleva 15 años postrado en una cama tras sufrir un accidente que ya nunca le permitió caminar. Sin embargo, no deja de luchar y ha tratado de mantener a su familia bordando y elaborando manteles, y con sus muy pocos ingresos va adquieriendo también su material médico.
En la zona montañosa de Barrio Chiapa, de Tehuipango, uno de los municipios con muy alto rezago social, se carece de servicios médicos de calidad, pues no hay medicamentos ni médicos generales ni mucho menos especialistas. Y es en este tipo de regiones en donde sufren mucho más las familias que habitan en las altas montañas.

Un claro ejemplo es Cirilo Temoxtle Tecpile, quien hace poco más de 15 años sufrió un accidente que lo dejó postrado en la cama y ya nunca volver a caminar. Pues no hubo médicos ni recursos para alguna atención y tratamiento.
Sin embargo, él no ha dejado de luchar, y estando en cama aprendió a tejer y elaborar los tradicionales manteles para venderlos con los vecinos y conocidos, para con los muy pocos ingresos tratar de mantener a su familia y poder comprar el material médico que necesita para sobrevivir, convirtiéndose así en un ejemplo de vida no solo para su comunidad, sino para la sociedad, pero necesita el apoyo de todos.

Si bien es cierto que recibe el apoyo económico gubernamental para personas con discapacidad, esto no es suficiente, pues tan solo para la adquisición de material y medicamentos los gastos rebasan los 3,000 pesos a la quincena, por lo que lo preocupante para él es la consecución de dinero para los gastos domésticos y tratar de mantener a su familia.
Con una hija pequeña, su señora esposa Otilia Macuixtle Zopiyactle le dedica el tiempo para cuidarlo cambiándole el pañal desechable, cambiarle la sonda y todo lo necesario hasta tratar de sentarlo.
“Es muy difícil, porque 2,000 pesos se van como agua, porque hay que comprar las bolsas y paquetes de diálisis, para la orina, los pañales desechables, luego la alimentación que no puede ser cualquiera. Y eso si no le da alguna otra enfermedad como gripa y tos. Entonces pues sí hay que buscarle para sobrevivir”, detalló en su lengua materna la esposa.

A través del Dif Municipal que preside Antonia Calihua Calihua, a la familia se le brinda despensa, gracias a un programa para enfermos que mantiene dicha institución, pero se requiere de más ayuda.
Ahora solo esperan que el nuevo gobierno municipal que llegue al poder a partir del 1o de enero del año siguiente, les siga apoyando como la actual administración, pues en su estado, el que debe sostener a la familia le está costando bastante, y espera que los gobiernos de otros niveles le brinden alguna opción para mejorar su calidad de vida.