* Especialistas advierten que la discriminación y el desuso entre jóvenes aceleran su pérdida.
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Magdalena, Ver. 19-Feb.-26.- Cada 21 de febrero, en el marco del Día Internacional de la Lengua Materna, escuelas y autoridades municipales organizan actos culturales, foros y concursos para celebrar la diversidad lingüística de México. Sin embargo, detrás de los discursos y las ceremonias tradicionales persiste una preocupación de fondo: las nuevas generaciones están dejando de hablar su lengua originaria, en muchos casos por miedo a la discriminación.

En el municipio de Magdalena, enclavado en la Sierra de Zongolica, la conmemoración fue encabezada por la alcaldesa, profesora Olga Zepahua Tlecuile, quien al igual que el presidente del Dif Municipal Cándido Zepahua, reiteró la importancia de la lengua materna como eje de identidad, transmisión cultural y educación inclusiva, tema por el cual ambos exhortaron a los presentes, a hablarla sin vergüenza, pues es un orgullo de México.
Durante la jornada se realizaron exposiciones de libros y cuadernos en lengua indígena, concursos bilingües de cuentacuentos, leyendas, oratoria y de dibujo, tocando temas referentes a las reflexiones públicas sobre la discriminación y el maltrato hacia hablantes Nahuas.

El acto protocolario inició con el tradicional xochikoskatl, ceremonia de agradecimiento a docentes e invitados, y concluyó con muestra de los principales granos que se producen en el municipio y que alimentan a la población; y música tradicional interpretada por músicos locales. Los ganadores de los concursos serán premiados con un viaje patrocinado por integrantes del Club Rotario, quienes disfrutaron de las actividades junto con su presidente Nestor Mora Mora.

Más allá de la celebración, el contexto nacional revela una problemática estructural. De acuerdo con datos oficiales, México es uno de los países con mayor diversidad lingüística del mundo, con 68 lenguas indígenas y 364 variantes reconocidas. No obstante, diversas investigaciones advierten que varias de ellas se encuentran en riesgo de desaparición debido al desplazamiento lingüístico y la falta de transmisión intergeneracional.

En municipios serranos como Magdalena, donde históricamente predomina el náhuatl, maestros y promotores culturales reconocen que cada vez son menos los niños que lo hablan de manera cotidiana. “Muchos padres prefieren que sus hijos sólo aprendan español porque no quieren que sufran burlas o discriminación”, explica un docente bilingüe consultado.
Especialistas señalan que la discriminación lingüística —expresada en estigmatización, exclusión escolar y barreras laborales— ha provocado que adolescentes opten por abandonar su lengua materna para evitar señalamientos. Esta situación genera un círculo de pérdida cultural: al dejar de hablarla en casa y en la escuela, la lengua pierde presencia en la vida comunitaria.

Aunque existen esfuerzos institucionales para revertir la tendencia, como los impulsados por autoridades municipales en coordinación con organismos culturales y educativos, académicos coinciden en que las acciones deben ir más allá de los actos conmemorativos.
Se requiere fortalecer la educación bilingüe, garantizar materiales didácticos adecuados y combatir de manera frontal la discriminación.

En el caso de Magdalena, la organización de foros y actividades culturales representa un intento por reforzar el orgullo identitario y visibilizar el valor de la lengua materna. Sin embargo, líderes comunitarios advierten que el verdadero desafío radica en que niñas, niños y adolescentes vuelvan a hablarla con libertad y sin temor.
La preservación de las lenguas indígenas no es sólo un asunto cultural, sino también de derechos humanos. En un país que reconoce constitucionalmente su carácter pluricultural, la supervivencia de estas lenguas dependerá de que las políticas públicas logren traducirse en cambios reales dentro de las aulas, los hogares y los espacios públicos.

Mientras tanto, en comunidades de la Sierra, las voces ancestrales resisten entre ceremonias, concursos escolares y música tradicional, en un esfuerzo por evitar que el silencio sustituya siglos de memoria colectiva.